domingo, 2 de agosto de 2009

EL PODER NO TOMO EN CUENTA EL RESULTADO DE LAS ELECCIONES

Si vemos que el régimen no ha tomado en cuenta el resultado del acto eleccionario del 28 de junio y más aun, que no le importa lo que la ciudadanía dejó expresado, observamos también que la oposición tampoco se ha percatado de aquel resultado. Vemos a sus dirigentes como desorientados y encapsulados en esa trampa del diálogo en que los metiera el kirchnerato.
Ya a estas alturas no se le escapa al ciudadano medio esta nueva superchería del gobierno, para tomar aire y llegar a como sea al 2011. Y al costo de destruir lo que falte del País.
La oposición aparece como desorientada y tomada de sorpresa, lo que no sería de extrañar que todo haya sido parte de un meditado plan sorpresa llamado “diálogo”, pergueñado por la oscura mente de Kirchner. Es parte de su pérfida naturaleza.
No obstante lo que más nos sorprende es ese discurso casi rayano con la candidez que muestra Margarita Stolbizer. Se supone que a un político con experiencia y visión, salvo que sea un novato y el suyo no sería el caso, no pueden escapárseles estas jugarretas de quien sobradamente ha demostrado una total impudicia en el manejo del Estado.
La debilidad mayor de una democracia es llevar ese espíritu de compromiso muy lejos, en este caso es pensar que todo pueda resolverse así sin más, alrededor de una mesa con un gobierno irracional. “En política, dada su finalidad específica, la mediocridad resulta más perjudicial que en cualquier otra carrera” (Julien Freund)
Ante un gobierno ladino pensar que pueda demostrar ante la derrota un compromiso es ilusorio. Es no haber reparado en lo que había expresado Georges Sorel: que hay un tipo de hombre que prefiere lograr sus objetivos a través de la lucha más que por la negociación y el compromiso. Así se configura el individuo Kirchner y su consorte. El compromiso y el diálogo para estos no es un camino de concordia, sino solo una etapa con miras a una reivindicación futura.
No podemos hacernos de esa ilusión de hallar una solución auténtica a esta catástrofe argentina y pensar como Raymond Aaron, que hay una actividad del hombre tal vez más importante que la política: la búsqueda de la verdad.
Este connubio ha bastardeado la fe pública y la política argentina, conduciendo a la República a los arrabales de la irracionalidad.
Movilizaron a las masas urbanas de los necesitados, las sobaron para sus propios fines de conquista del poder y para sus propósitos negociantes. Porque aquellas son siempre útiles ya que no les interesa la participación en el juego político como a los mejor posicionados.- Jorge Omar Alonso.-

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