domingo, 2 de agosto de 2009

EL ESTALLIDO DE LA REVOLUCION FRANCESA

El estallido de la Revolución francesa el 14 de julio de 1789 lleva a la creación de un nuevo concepto de Estado y sociedad, bajo el lema de: “libertad, igualdad, fraternidad o muerte”. En el nuevo régimen los estamentos propios del orden natural deben desaparecer en beneficio de la nación francesa. Comienza así el ataque sistemático contra la Iglesia Católica. De esta manera sucesivamente se llevan a cabo una serie de disposiciones revolucionarias para desmantelarla: abolición de los derechos feudales, supresión de los diezmos, nacionalización de los bienes del clero. Estas medidas anulan definitivamente su influencia. Se agregan también al año siguiente: juramento de obediencia a la Constitución por parte del clero; abolición de los votos religiosos y supresión de las congregaciones seculares.
A todo esto respondió el Papa Pío VI, prohibiendo el juramento y prometiendo excomulgar a los sacerdotes que lo prestaran. El rechazo a la reorganización de la Iglesia es respondido por los revolucionarios de la siguiente manera: el clérigo que no jure iba a ser puesto en vigilancia y se lo sometía a la deportación si era denunciado como no juramentado; mas adelante se los condenó a muerte.
Como consecuencia de estas medidas contra la Iglesia se inició lo que se dio en llamar la Epopeya de la Vendee: campesinos sublevados que se autodenominaron ejército católico y real. La Vendee era una región evangelizada un siglo atrás por un dominico devoto filial de Nuestra Señora. La región fue tan inmunizada contra el virus de la Revolución, que se levantó en armas contra el gobierno republicano y anticatólico de Paris.
Este levantamiento popular fue tan grande que forzó a los clérigos titubeantes a tomar partido por este movimiento y a comprometerse, frente al feroz volterianismo ideológico que se imponía a sangre y fuego. Esta doctrina se basaba en el pensamiento de Voltaire, feroz crítico de la religión.
Dicha insurrección en defensa del cristianismo fue un hecho único. Al grito de “¡Viva la Religión!” se levantaba en armas toda la Vendee. Los ejércitos vendeanos eran profundamente religiosos.
A todo esto se sumaron otras situaciones que vinieron a complicar a la Revolución: su política anexionista hizo que estallara la hostilidad exterior contra aquella y de ese modo Francia entró en guerra contra Inglaterra y Holanda, y también contra los Estados italianos.
Como escribió el escritor e historiador religioso francés Daniel Rops, dos Francias se enfrentaron en aquella lucha: la una católica y tradicionalista en la que se fundían convicciones cristianas y realistas. La otra Francia: deista, violentamente anticlerical, que no tenía en el fondo otra religión más que la Patria.
La Revolución dejó como saldo tres mil curas asesinados, cientos de religiosas violadas y torturadas hasta morir y decenas de campesinos descuartizados por no querer renunciar a su religión.
El terror desatado por la Revolución de los “derechos humanos” ha producido así miles de víctimas religiosas, entre guillotinadas y fusiladas después de sumarísimos procesos.
En medio de este baño de sangre se proclamaba la Declaración de los Derechos del Hombre, después de guillotinar a un rey.
Esta Revolución no se puede librar de todos los excesos cometidos en nombre de la fraternidad. La bestial represión de la Vendee fue según algunos estudiosos, el primer genocidio sistemático por motivos religiosos.
El historiador frances Jean Meyer Barth había manifestado que el enfrentamiento no fue motivado por la disyuntiva entre monarquía o república, sino la decidida intención de extirpar las creencias religiosas sin reparar en medios por parte de los revolucionarios.- Jorge Omar Alonso.-

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