jueves, 25 de diciembre de 2008

Estamos en Fiestas. Todo son deseos de felicidad, augurios de progreso y bienestar. Algunos deponiendo circunstanciales conflictos, se abrazan con la promesa de olvidar los viejos agravios.
Tiempos de acercamiento y reconciliaciones. También de recordación, donde se nos hace más patente la ausencia de los que nos dejaron.
Se acerca el nuevo año y en esta Argentina tan menguada esperamos todo lo mejor. ¿Esperamos realmente convencidos o solo es voluntarismo? ¿Con lo que tenemos se puede ser optimista?
Escribió Ortega y Gassett: “No llaméis a esto pesimismo”, y agregaba que reconocer la verdad de los padecimientos no es un acto de pesimismo. Negar la desgraciada realidad de nuestra situación no podrá ser nunca optimismo, será falsedad.
Ortega se refería a la nación española de aquel entonces. Parafraseando al filósofo español, junto a España ubicaré a nuestra Argentina para identificarla con la misma realidad que reflejaba el filósofo español por 1910, realidad similar a la nuestra de estos días.
De esta manera leemos en el tomo II de las Obras Completas: “España (Argentina) es un dolor enorme, profundo, difuso: España (Argentina) no existe como nación”
“ Con sincera amargura, el hecho español (argentino), la realidad actual española (argentina) se nos convierte en un problema. Si sentimos que es España (Argentina) un pozo de errores y de dolores, nos aparecerá como algo que no debe ser cual es, que debe ser de otra manera”. “La patria es una tarea a cumplir, un problema a resolver, un deber”. “Este problema es, como digo, el de transformar la realidad social circundante. Al instrumento para producir esa transformación llamamos política”
Mas adelante agregaba: “Pero hay otra serie de actos humanos que tienden asimismo a transformar la realidad dada en el sentido de un ideal”. A ese acto de transformar “una cosa menos buena en otra mejor”, la llamó: educación. A través de la educación de un individuo imperfecto, se obtendrá al hombre virtuoso.
La educación es transformación de una realidad en una idea mejor como sociedad.
Como Ortega debemos preguntarnos cómo mejorar nuestra Nación seriamente, “si no tenemos una idea un poco exacta de lo que debe ser una sociedad”
Si bien la educación es nuestra tragedia, el problema argentino es fundamentalmente político y precisamente en la filosofía política se enfatizan los problemas característicos de los hombres en común. Estos problemas están referidos al papel del ciudadano y sus ideas.
Escribió Raymond Aron: “El principio de la democracia es el respecto a las reglas, o lo que es lo mismo, de las leyes.” No obstante un sistema democrático no nos asegura garantías absolutas contra los excesos del poder.
Supuestamente vivimos en democracia desde hace 25 años. Y lo celebramos con gran algarabía. Votamos cada cuatro años. Yo puedo despotricar a través de este medio contra el gobernante de turno. Pero, ¿es todo?
En una democracia existe la división de los poderes y acá tenemos subordinados al Ejecutivo un congreso servil pronto a cumplir los mandatos emanados de aquel y una justicia sojuzgada a través de un Consejo, verdadero comisariato soviético.
¿Qué forma tiene nuestro Ejecutivo? Una presidencia virtual, módica, decorativa y la ingerencia brutal sobre el gobierno de la República de un impresentable jefe de partido, que convirtió el federalismo de la Constitución en un sistema de coacción vil.
No, lamentablemente no podemos ser optimistas hasta que no veamos caer aniquilado este régimen ilegítimo.- Jorge Omar Alonso.-

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