sábado, 13 de diciembre de 2008

LA DISOLUCION DE LA REPUBLICA

06//12/2008
LA DISOLUCIÓN DE LA REPÚBLICA
Por Jorge Omar Alonso
Desde los comienzos del régimen y en forma acelerada se está llevando a cabo una profunda y dramática devaluación de la política nacional.
El recientemente galardonado con el Premio Ensayo La Nación 2008 Cesar Cansino, en “La Muerte de la Ciencia Política” expresa: “que si en una democracia no operan todos los preceptos definidos por el modelo u operan de manera parcial no merece el nombre de democracia, por más que a ésta se le añadan distintos adjetivos para establecer sus insuficiencias o limitaciones” tales como llamarlas imperfectas, inconclusas, etc. Se podrá de este modo estar en presencia “de un régimen democrático en lo electoral, pero antidemocrático en todo lo demás” (pag. 103).
El referido autor se pregunta por el ideal de democracia (pag. 102), agregando que un criterio mínimo para hablar de democracia efectiva es: “gobierno de la ley, rendición de cuentas, reciprocidad, libertad e igualdad” (pag.103).
En cuanto a la actuación de los partidos Cansino afirma que los ciudadanos se sienten cada vez menos representados por estos. A la crisis de aquellos se deben la apatía política, la despolitización y la existencia de otros actores supuestamente antipolíticos que empiezan a captar la atención del electorado.
Desde el renacimiento democrático de 1983 la incapacidad de la dirigencia política comenzó a hundir al País y continuó su obra devastadora, socavando a las instituciones de la República hasta convertirlas en dóciles instrumentos de cada poder de turno.
La política se ha convertido en lo más parecido a una transacción monetaria en donde el que tiene el poder de la “caja grande” puede decidir entre réprobos o favorecidos. El programa social ha sido sustituido por la dádiva vergonzante.
Es imperativo exigir a la tiranía la devolución de la Republica, porque el despotismo es el mayor peligro que amenaza a los tiempos democráticos. Un régimen de estas características es nefasto puesto que como lo sentenció Alexis de Tocqueville: “por tratarse de un poder inmenso que se alza por encima de los hombres, anulando su libre albedrío y doblegando sus voluntades”, agregando que tal régimen oprobioso “no mata, impide nacer; mortifica, reprime, apaga, embrutece y reduce a la Nación a un rebaño de animales tímidos cuyo pastor es el gobierno”.
El embrutecimiento decadente se puede observar en los crímenes perpetrados por una delincuencia brutal; en la crisis de la familia y su derrumbe como institución; en el sistema educacional en vías de disgregación y en la transformación de la moral sexual tradicional con la exacerbación de los derechos subjetivos que comportan la rebaja de los preceptos morales. El tejido social esta lacerado y la sociedad política bloqueada y fragmentada por el kirchnerato disolvente portador del odio y el revanchismo; están encaramados en los estamentos del gobierno los mediocres, los subversores y los que se ufanan de su inmunidad para quebrantar la ley.-
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